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“Cuando las fronteras se incrustan en el cuerpo de las mujeres migrantes” Marcela Gereda y Argán Aragón

Artículo: http://www.elperiodico.com.gt/es/20120506/pais/211765/

Encontre este artículo muy interesante, justo y objetivo. En mis estudios sobre el agronegocio versus la agricultura familiar, este artículo relata justamente el panorama, en mi perspectiva.

En especial considero estas citaciones claves:

“Cada año, miles de mujeres y niñas guatemaltecas [y miles mas latinas] cruzan la frontera Guatemala-México con la extendida aspiración de llegar a los Estados Unidos. Nada parece detenerlas, ni los riesgos que han de enfrentar, ni su condición de género, ni el corte indígena, ni el cansancio o el hambre, ni los sistemáticos ataques de pandillas y demás potenciales agresores, ni los innumerables abusos bestiales de la migra mexicana y otras autoridades. Nada de este complejo, agobiante, depredador y asesino camino parece detenerlas.

Y, sin embargo, a pesar del nivel tan masivo en las comunidades rurales de la incesante salida de mujeres hacia el Norte, se tiende a tratarlo como algo personal y familiar y no como algo estructural y político que nos exige ciertas transformaciones como sociedad y como Estado.

…La principal forma de inserción de Centroamérica [y Latinoamérica] en las estructuras globales se produce de forma subordinada a través de los migrantes en la economía estadounidense donde el capital necesita de una mano de obra barata, maleable, deportable, desechable.

…Aquí y allá la gente va inventando estrategias para las crisis, para llenar la panza, para recomponer sus casas, su hambre, sus cosechas; es decir, sus vidas.

…Centroamérica y México entregan sus materias primas a los Estados Unidos y dejan irse los brazos, piernas, energías, juventudes y tiempos para ser el pilar del sector agrícola, constructor, industrial y de servicios de la economía norteamericana.

…Hay entre los seres humanos en general, y entre las mujeres en particular, una tendencia marcada al deseo de una vida mejor. A la búsqueda de un espacio de esperanza. Un sitio donde poderse “superar” no importa el costo, el camino, y todos los depredadores que habrán de enfrentar.

…informes en México apuntan que ocho de cada diez mujeres centroamericanas son violadas en su paso por el territorio mexicano. Está ampliamente documentado que la mayoría de las mujeres debe pagar con su cuerpo para alcanzar la frontera deseada.

….Estas violaciones representan los agujeros negros de nuestras sociedades. Esas injusticias y denigraciones desde las que emergen nuestros Estados. Estas nuevas coordenadas, cartografías y lógicas en la vida de las mujeres implican nuevas formas de relacionamiento, exigen nuevas políticas, cuidados y controles para una población altamente vulnerabilizada.

No solo es que esté cambiando la identidad, la cultura y el paisaje rural a partir de las migraciones o que los jóvenes ya no quieran trabajar la tierra o escuchar a los abuelos, es que también cambian los cuerpos y lo que hay debajo de ellos. Más allá de las nuevas tecnologías, de los nuevos códigos y referentes sociales de interacción y comportamiento, hay pieles femeninas violadas y denigradas.

…la aldea calurosa y cañera, donde mientras los millonarios emporios del azúcar generan estrafalarias ganancias, la única salida para millones de mujeres es cruzar la frontera para dar a sus hijos lo que cortar caña definitivamente no les puede dar.

“¿Cuántas vidas vivimos?”- Paulo Coelho

October 18, 2011 1 comment

En estas ultimas semanas han fallecido dos personas, una de las cuales era un familiar especial, una tía abuela mia, de la que ni yo ni mi mamá nos pudimos despedir, agradecer, abrazar, y en fin dejarle saber lo especial que fue. No pudimos darle ese “último” adios que todo ser humano quisiera dar y que sobre todo que todo ser humano desearía recibir antes de dejar de respirar y de cerrar los ojos para siempre. Vivimos tan lejos del resto de nuestra familia, en otro país. No podemos compartir el dolor juntos. Ese dolor entonces se vuelve un dolor más callado y más solo.

La otra señora que fallecio hace dos semanas también murio de cancer, a ella se lo detectaron hace seis meses, la garantía de vida pasó a ser muy corta para ella y por lo consecuente apago una chispa de vida en su esposo (jefe de mi novio) y su hijo que se graduo de mi misma universidad un semestre después que yo. En su funeral temí y pensé lo inevitable, y es que ¿Qué pasa cuando uno muere? ¿Qué nos espera a todos? ¿Qué tanto en verdad vale la vida? y sobre todo, ¿Qué es lo que en verdad vale en la vida?

Paulo Coelho se preguntó hace poco en su blog,

“¿Termina la vida con la muerte?
¿Pasamos a otro plano?
¿Volvemos de nuevo al planeta Tierra?”

Y esto escribio, espero les inspire, en especial a las personas que ya han perdido a alguien y se han preguntado algo similar:

“En primer lugar, debemos dejar a un lado la idea de que el tiempo puede ser medido: no puede. Creamos un convencionalismo que es absolutamente necesario para que la sociedad funcione ; en caso contrario, jamás llegaríamos a tiempo para tomar un tren, o la carne acabaría quemándose en el horno.
La memoria sirve para protegernos del peligro, permitir que podamos vivir en sociedad, encontrar alimento, crecer, transmitir a la próxima generación todo lo que aprendemos.

Pero no es la vida en sí. El tiempo no pasa; es apenas el momento presente. Aquí, en este instante en el que escribo, está mi primer beso y el sonido del piano que mi madre tocaba mientras yo jugaba en la sala. Yo soy todo lo que fui, y todo lo que seré.

Eso nos da miedo: deseamos, por ejemplo, que el amor se estacione en aquel momento en que todo está en perfecto orden, pero eso es un engaño, ya que el amor cambia junto con el presente.
¿Estoy casado hace 30 años con la misma mujer? No.
Ella cambió, yo cambié, y nuestro amor se transformó con nosotros.

Nada comenzó con el nacimiento y no terminará con la muerte. Tal vez se pregunten: ¿dónde están aquellos que partieron?
Nunca, absolutamente nunca, perdemos a nuestros seres queridos . Ellos nos acompañan porque no están muertos.

Imaginemos un tren: yo no puedo ver lo que hay en el vagón que va delante de mí, pero ahí hay gente viajando en el mismo tiempo y en el mismo espacio que yo, que ustedes, que todo el mundo.
El hecho de que no podamos hablar con ellos, saber lo que está ocurriendo en el otro vagón, es absolutamente irrelevante; ellos están ahí.

Así, aquello que llamamos “vida” es un tren con muchos vagones. A veces estamos en uno, a veces estamos en otro.”

http://paulocoelhoblog.com/2011/10/10/%C2%BFcuantas-vidas-vivimos/